Ciencia y democracia : hacia una ciudadanía científica
La tristemente fallecida Susan Hurley hablaba de “política cognitiva” para referirse a una forma de tomar decisiones políticas basadas en la evidencia donde no cabrían los sesgos psicológicos ni las motivaciones ideológicas de los políticos, pero tampoco de la ciudadanía (Hurley, 2003). Con la “política cognitiva” las deliberaciones y políticas públicas en democracia estarían regidas exclusivamente por el conocimiento y los hechos, por el espíritu científico, y no por las pasiones, las subjetividades o los juicios de valor infundados. Los debates sobre la ciencia, política, democracia y sociedad han sido reformulados periódicamente a lo largo de la historia. Hace más de 2,400 años Platón habló de los filósofos-reyes, una idea donde la mejor forma de gobierno es aquella donde los filósofos, los hombres de ciencia y conocimiento, dirigen la sociedad. Platón, durante sus primeros diálogos, Ión (arte del rapsoda) Protágoras (sobre la sofística) y Gorgias (sobre la retórica) trata las artes secundarias; más tarde, en el Cármides, Político y la República habla de la ciencia de las ciencias y del conocimiento del bien y del mal. Esta ciencia de las ciencias y el conocimiento del bien y del mal permitiría a los filósofos-reyes crear la forma de gobierno más justa.