En la actualidad es común admitir que vivimos dentro de un momento caracterizado por una impresionante explosión de la información. La tecnología contemporánea ha logrado que datos y productos tan vastos como diversos (libros, películas, imágenes, sonidos) adquieran una ubicua presencia. La digitalización ha permitido descargar películas enteras a una computadora personal o incluso a un televisor inteligente; la telefonía celular nos ubica y nos interpela prácticamente en cualquier sitio, y en las grandes bibliotecas se continúa afanosamente la transferencia de material impreso a otro digital.