No es la ciencia : es el materialismo

By: Material type: ArticleArticleSubject(s): Online resources: Available additional physical forms:
  • Disponible también en formato electrónico
In: Ludus vitalis: revista de filosofía de las ciencias de la vida Vol. 24, no. 46, (2016), p. 159-162Abstract: Las cuestiones políticas no son cuestiones científicas: aluden a lo justo o injusto de una línea de acción. Las científicas, en cambio, aluden a las pretensiones de validez de ciertos sistemas de enunciados (cf. Althusser, 1974, p.14). Ahora bien, en la medida en que las cuestiones políticas siempre suponen alguna idea sobre cómo es que el mundo funciona, cabe todavía preguntarse hasta qué punto los conocimientos y modos de argumentar típicos de la ciencia pueden y deben primar en las discusiones sobre las cuestiones de hecho que inevitablemente permean cualquier cuestión política. Aunque las decisiones y acuerdos políticos siempre dependerán de valores, de intereses y de negociaciones entre intereses, el modo en que nos representemos el mundo también habrá de guiarlos. Por eso, dado el lugar de privilegio justamente concedido a la ciencia en ese plano, se puede pensar que sus modos de argumentar y razonar deberían ser decisivos en todas nuestras opciones políticas. Por lo menos en la medida en que tales opciones dependan de nuestro conocimiento del mundo. Ludus vitalis
Star ratings
    Average rating: 0.0 (0 votes)
Holdings
Item type Current library Collection Call number URL Status Date due Barcode Item holds
Artículo Impreso Artículo Impreso Bib. Gregorio Torres Quintero Hemeroteca Sótano Revistas Link to resource Disponible (Préstamo en sala)
Total holds: 0

Las cuestiones políticas no son cuestiones científicas: aluden a lo justo o injusto de una línea de acción. Las científicas, en cambio, aluden a las pretensiones de validez de ciertos sistemas de enunciados (cf. Althusser, 1974, p.14). Ahora bien, en la medida en que las cuestiones políticas siempre suponen alguna idea sobre cómo es que el mundo funciona, cabe todavía preguntarse hasta qué punto los conocimientos y modos de argumentar típicos de la ciencia pueden y deben primar en las discusiones sobre las cuestiones de hecho que inevitablemente permean cualquier cuestión política. Aunque las decisiones y acuerdos políticos siempre dependerán de valores, de intereses y de negociaciones entre intereses, el modo en que nos representemos el mundo también habrá de guiarlos. Por eso, dado el lugar de privilegio justamente concedido a la ciencia en ese plano, se puede pensar que sus modos de argumentar y razonar deberían ser decisivos en todas nuestras opciones políticas. Por lo menos en la medida en que tales opciones dependan de nuestro conocimiento del mundo. Ludus vitalis

Disponible también en formato electrónico

There are no comments on this title.

to post a comment.